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A modo de Editorial: Balance electoral y proceso revolucionario PDF Imprimir E-Mail
viernes, 09 de septiembre de 2005
En el último mes hemos sido testigos y protagonistas de una serie de eventos que reflejan el actual camino que transita el proceso revolucionario en Venezuela. Las elecciones del pasado 7 de Agosto han confirmado los pronósticos de consolidación en a En el último mes hemos sido testigos y protagonistas de una serie de eventos que reflejan el actual camino que transita el proceso revolucionario en Venezuela. Las elecciones del pasado 7 de Agosto han confirmado los pronósticos de consolidación en ascenso de los candidatos bolivarianos. Pero las diferencias a lo interno del movimiento bolivariano que han surgido con motivo de las “morochas” también reflejan parte de las contradicciones propias que existen en un proceso revolucionario aún en desarrollo. Son justamente las contradicciones las que los revolucionarios debemos analizar y comprender para orientar nuestra intervención en líneas consecuentemente revolucionarias, con unos métodos y un programa correctos que no vayan a permitir el divorcio de la vanguardia revolucionaria del resto de las bases bolivarianas. Este es un peligro actual que, como preveíamos en nuestro documento Perspectivas para la Revolución Venezolana, puede surgir de la desesperación de un sector de la vanguardia abrumado por las contradicciones que surgen de la propia lucha de clases a lo interno del movimiento.

7 de Agosto: 74% votos bolivarianos para 72% de Concejales bolivarianos

Las elecciones locales del pasado domingo 7 de Agosto ratificaron el apoyo electoral del que gozan los candidatos bolivarianos, si bien la cantidad de cargos obtenidos contiene las distorsiones que implicó la táctica de las “morochas”. Con un total nacional de 2.061.547 votos bolivarianos (73,83%), el total de concejales bolivarianos que resultaron electos asciende a 1.642 (71,95%), lo que significa doblar la cantidad de los conseguidos en diciembre de 2000. Para las juntas parroquiales, se consiguieron globalmente 75% de los 3.114 cargos electos. En esta ocasión, la tarjeta de UVE conquistó 1.251 de los 2.093 cargos nominales en disputa. El MVR se alzó con 729 de las restantes 1.114 puestos por lista en juego y el PPT con 90, Podemos con 69 y el PCV con 42.

Resulta interesante observar cómo si analizamos los 15 partidos más votados, vemos que el porcentaje de votos obtenidos por los partidos bolivarianos (74%) está bastante cercano al porcentaje de cargos obtenidos (72%), con lo que queda desenmascarada una vez más la campaña tendenciosa de la oposición de hablar de que con apenas el 20% de los votos habría obtenido el 72% de los cargos. Pero si bien es cierto, hay que evaluar el peso relativo de los distintos partidos bolivarianos a nivel nacional. El MVR sigue estando en la punta con el 64% del total de votos, seguido por Podemos (11,24%), PPT (9,5%), PCV (5,72%), MOBARE 200-4F (3,15%) y Tupamaros (2,93%), pero que en porcentaje de los cargos por lista obtenidos se traduce en MVR con 65,53%, PPT con 8,08%, Podemos con 6,19% y PCV con 3,77%.

Con una abstención del 69,18%, casi 8 puntos porcentuales por debajo de la del 2000, es evidente que los llamados a la abstención por parte de la oposición no hicieron mella. Si bien esto es cierto, está claro que la reducción de unos pocos puntos porcentuales tampoco significa una victoria de la campaña a favor de votar que adelantaron los partidos bolivarianos.

Las “Morochas” y los partidos minoritarios

El martes 9 de Agosto, Últimas Noticias titulaba uno de sus artículos sobre las elecciones “Las morochas no dejaron para nadie”. Los primeros boletines del CNE daban una victoria apabullante para los candidatos de las tarjetas de las UVE, mientras que los partidos minoritarios (Tupamaros, PCV, MDD, etc.) vieron truncadas sus expectativas de conseguir los concejales que hubiesen podido obtener de no ser por la táctica de las “morochas”.

Así, el Movimiento Tupamaros se movilizó en los municipios caraqueños de Sucre y Libertador pues reclamaban que no se había proclamado a los 3 concejales que habrían obtenido. Por ejemplo, en Caracas, en el Municipio Libertador, el MVR obtuvo 12 y el PCV 1 concejal (de un total de 13). De no haber sido por las “morochas”, el PCV habría obtenido al menos un concejal más y los Tupamaros uno. Pero éste no fue el único caso. En Vargas sucedía lo mismo. Camaradas del MDD Vargas comentaban que habrían obtenido varios concejales de no haber sido por la táctica “morocha”.

Polarización a izquierda y derecha

En estas elecciones resultó interesante ver el crecimiento que obtuvieron los partidos percibidos como más a la izquierda que los “tradicionales” del movimiento bolivariano. Ya esto lo habíamos observado en muchos casos en las elecciones del pasado 31 de Octubre, donde las tarjetas del PCV, Tupamaros y UPV recibieron un crecido respaldo. En varios municipios del Estado Bolívar, por ejemplo, no fue raro encontrarse como el segundo o tercer partido más votado al PCV. Por ello, y más aún como era de esperarse luego de abierto el debate sobre el Socialismo, el PCV capitalizó aumentando su votación en varios municipios.

El crecimiento obtenido en esta ocasión no sólo se debe a su peso histórico y el debate del Socialismo abierto en Venezuela, sino a que en muchos casos “prestó” su tarjeta a dirigentes populares descontentos por su exclusión de las listas del MVR (y de la UVE) y que tenían buen arrastre en sus sectores. En este crecimiento de los partidos “minoritarios”, resulta un ejemplo interesante que en el Municipio Hatillo de Caracas, el único candidato bolivariano que resultó elegido es del Movimiento Tupamaro.

El pasado 11 de Agosto, el diario opositor El Nacional indicaba en sus páginas que el PCV, MOBARE 200-4F y Tupamaros habían obtenido un importante repunte de votos a las concejalías, con 117.863, 64.927 y 60.304 votos respectivamente. En el Municipio Libertador del Distrito Capital, el PCV fue la segunda fuerza más votada, al igual que en el estado Trujillo; mientras que en Bolívar quedó como la tercera fuerza y en Lara y Monagas el cuarto. En Vargas quedaron los Tupamaros como segunda fuerza mientras el MDD queda de tercera y MOBARE, partido que a pesar de su corta edad ya sufre una dura lucha interna entre 3 fracciones, quedó como tercera fuerza en Apure, Barinas y Cojedes, mientras que en Mérida quedaron como cuartos.

Pero a la derecha también ha habido sus cambios. Los principales partidos de oposición, como AD y Copei, vieron mermar sus 503 y 216 concejales alcanzados hace cuatro años a sólo 122 y 80 ediles, respectivamente. De los votos obtenidos a nivel nacional, AD se mantiene como el principal partido de oposición, con un total de 301.532 votos a nivel nacional (10,80%) y con un peso relativo del 41,26%. Si bien con una diferencia importante, le sigue Primero Justicia con 143.979 votos (5,16%) para un peso relativo en la oposición del 19,7%, seguido de cerca por Copei con 135.279 votos (4,84%) y un peso relativo del 18,51%.En las juntas parroquiales, AD cayó de 707 a sólo 167 escaños (75% menos) y Copei pasó de 277 a sólo 85 (la tercera parte). Si bien a nivel de las votaciones no tenemos en estos momentos una comparación respecto al crecimiento de partidos más a la derecha como Primero Justicia, es significativo ver que en Caracas, excepto por El Hatillo donde salieron elegidos 1 de AD y 1 de Proyecto Venezuela, todos los concejales de oposición vienen de las filas de Primero Justicia.

Ahora las elecciones de Diciembre


Está claro que el MVR sigue siendo el principal partido del movimiento bolivariano, más allá de la táctica de las “morochas” que terminó de limitar la participación de los partidos minoritarios, pero no es ya el partido hegemónico y el proceso que sufre es de pérdida de espacio dentro del conjunto de las otras fuerzas bolivarianas. Ahora queda abierta la siguiente lucha electoral más importante que tenemos por delante, como son las elecciones a la Asamblea Nacional. Es claro que es de gran importancia lograr obtener la mayoría absoluta en estas elecciones y por ello los trabajadores y pueblo en general, una vez más cerrará filas para darle un nuevo golpe a la reacción.

El debate sobre las candidaturas queda en cierto sentido aún abierto, si bien para el 19 de Septiembre se cierra el período de postulaciones. Acá también se dará una lucha dentro del seno del movimiento bolivariano. Entre la burocracia y un sector a la izquierda de esta. La desesperación ante las contradicciones que vemos en el día a día, en el accionar de muchos diputados que se dicen bolivarianos, etc. está llevando a un sector de compatriotas a plantear la elección de candidatos como una lucha contra la burocracia. Por supuesto, los revolucionarios debemos apoyar que dicha selección de candidaturas sea lo más democrático posible, estando conscientes que el cierre de filas será un factor importante a la hora de impulsar candidaturas clasistas, combativas y socialistas surgidas del seno o bases del movimiento bolivariano y revolucionario.

Pero más importante que los nombres de los candidatos, la tarea es plantear un programa concreto que los diputados bolivarianos impulsen al día siguiente de su elección. Una mayoría absoluta en la AN, reflejo de una mayoría aplastante entre los trabajadores manuales e intelectuales de la ciudad y el campo, los campesinos, amas de casa y estudiantes nos permitiría reformar la constitución e implantar desde la Asamblea Nacional, la elegibilidad y revocabilidad de todos y cada uno de los funcionarios públicos, que ninguno de ellos (incluyendo los propios diputados de la AN) gane un sueldo mayor al de un obrero calificado. Además de esto, podría emitir rápidamente decretos nacionalizando la banca, la tierra y los grandes monopolios poniéndolos a producir bajo control de los trabajadores y el NO al pago de la deuda externa y sus intereses. Estos serían pasos decisivos para defender la revolución no sólo del imperialismo y de la oligarquía local, sino también de avanzar en la lucha contra la burocracia, la corrupción y todos los males endémicos que asolan a este proceso al seguir manteniendo un aparato estatal burgués. Plantear un programa de acción en estas líneas y organizar “Unidades de Batalla por el Socialismo” en cada fábrica, centro de salud, barrio, etc. para que desde las bases se impulse esta política. Esta es nuestra tarea revolucionaria estratégica a mediano plazo.

Las “Unidades de Batalla por el Socialismo” deberán estar vigilantes de las tierras ociosas para ocuparlas organizadamente; de las fábricas cerradas y en crisis para tomarlas y ponerlas a funcionar bajo control obrero; vincular a los desempleados con las fábricas activas y así incorporarlos al trabajo; estar vigilantes del abastecimiento de los alimentos en la zona y que no haya acaparamiento por parte de especuladores. Éstas y más son las tareas que, independientemente del número aplastante de diputados que se elijan para diciembre, deberán impulsar las bases, abanderados bajo un programa consistentemente revolucionario.

La clase obrera sigue en ascenso

Toda esta dinámica de lucha a lo interno del movimiento bolivariano y de polarización a izquierda y derecha se da complementado a un alza continua de la entrada en escena de la clase trabajadora y de una agudización de la lucha de clases. Los conflictos obreros que están estallando a todo lo largo y ancho del país son justamente un reflejo de esto. No sólo se trata de los conflictos obreros en estados como Aragua y Lara, que reflejamos en este número de nuestro periódico. Se trata también de los sucesos recientes en Táchira y Barinas, en las que se han retomado sendas fábricas y silos que estaban cerradas hace ya como 3 años, o en Monagas con la toma de la Maderera San Juan, ubicada en Caripito, municipio Bolívar, donde los trabajadores exigen su nacionalización y el inicio de un proceso cogestionario como en INVEPAL.

El mismo triunfo de los trabajadores del IVSS en Lara, quienes lograron el reenganche de los nueve trabajadores que habían sido despedidos, junto al trabajo de vanguardia que realizan los camaradas de El Algodonal (Caracas) con el Comité de Suplentes y la experiencia de Control Obrero vinculado a la Contraloría Social implican un frente de acción importante con la propuesta hecha desde Lara de realizar un gran referéndum en todos los centros hospitalarios a nivel nacional para la elección de los directores por parte de los trabajadores. Igualmente está el avance que están teniendo las direcciones sindicales clasistas en muchos estados, particularmente en Carabobo y Aragua, con muchos sindicatos de la UNT ganando referendos sindicales o bien planchas clasistas ganando elecciones internas en sindicatos, como ha sucedido recientemente en una textilera de los Altos Mirandinos.

Pero estos logros contrastan con los retrocesos o ataques que viene sufriendo la clase, especialmente por las consecuencias de las contradicciones propias del proceso donde la burocracia lucha por sobrevivir e imponerse. Es en este sentido que cabe mencionar el problema que significa la política antisindical que siguen muchos jefes del sector público, entre los que podemos mencionar el caso de las Clínicas Populares, especialmente la Clínica Popular de Caricuao, en la que han sido despedidos varios dirigentes sindicales clasistas. Siguiendo con el caso del sector Salud, el reciente escándalo por la muerte de 4 pacientes del Hospital de los Magallanes de Catia, en la que por un lado vemos la hipocresía de la clase dominante y los medios de comunicación burgueses, pero por otro vemos como la burocracia intenta ahora enfrentar las comunidades con los trabajadores, acusando a estos de “sinvergüenzas”, de tener “conductas hamponiles”, entre otros, y que reflejan justamente la desconfianza en la clase y en las masas que caracterizan a los burócratas. Aquí es sumamente importante que los sectores revolucionarios abran la discusión en las bases de los trabajadores y las comunidades para separar la paja del grano, para que los burócratas y los patronales no logren pescar en río revuelto.

El papel de la Juventud

Carlos Liebknecht, gran revolucionario y mártir de la clase obrera alemana, decía que la juventud es la llama de la revolución. El papel que ésta debe jugar, vinculada por supuesto a la clase trabajadora cuando se trata del sector estudiantil, es de primer orden. Esto ha sido entendido dentro del movimiento bolivariano y reflejo de ello fue la realización del XVI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en la ciudad de Caracas, donde miles de delegados nacionales e internacionales debatieron sobre la lucha antiimperialista y por un mundo socialista.

Dicho festival no sólo es histórico para los venezolanos por el interesante intercambio cultural e ideológico que se dio, sino porque además se trata del primer FMJE en el que participa un conocido dirigente internacional trotskista como fue el caso de nuestro camarada Alan Woods. Pero este evento internacional sirvió también para que los camaradas de la Tendencia Marxista Internacional, representados en Venezuela por quienes integramos la Corriente Marxista Revolucionaria, tuviésemos una profunda participación con decenas de miles de volantes repartidos, además de importantes ventas en cada uno de los espacios en que se desarrolló el festival, difundiendo así las genuinas ideas del marxismo revolucionario, con obras de Marx, Engels, Lenin y Trotsky, entre otros grandes teóricos revolucionarios.

Más allá del festival, se mantiene la necesidad de llenar el vacío que existe en el sector juvenil de dotarse de una organización consecuentemente marxista revolucionaria, que defienda unas ideas, programa y métodos que provea a este sector del movimiento bolivariano de las herramientas apropiadas para la lucha por el Socialismo. Es en este sentido que el primer encuentro para el lanzamiento de la Juventud Socialista Revolucionaria (JSR) toma una vital importancia, que tuvo una impactante intervención en dicho festival y está dando los primeros pasos a convertirse en una importante organización juvenil a nivel nacional.

Construyendo la JSR y formando a los y las jóvenes en las ideas del genuino marxismo revolucionario, estaremos organizando los luchadores por y los constructores de ese otro mundo, en el que queden atrás del reino de las necesidades y sea superada la embrutecedora lucha diaria por la supervivencia, es decir, de un mundo socialista.
 
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