Corriente Marxista Revolucionaria
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domingo, 01 de mayo de 2005
El Imperialismo norteamericano no ceja su agresión abierta contra el proceso revolucionario venezolano. Desde el presidente George Bush que el mismo día que pedía más de 80.000 millones de dólares para mantener la agresión contra el pueblo iraquí, de El Imperialismo norteamericano no ceja su agresión abierta contra el proceso revolucionario venezolano. Desde el presidente George Bush que el mismo día que pedía más de 80.000 millones de dólares para mantener la agresión contra el pueblo iraquí, denunciaba la compra de 100.000 fusiles por parte del gobierno del presidente Chávez, pasando por Condolezza Rice y otros altos funcionarios norteamericanos, que incluyen al ex secretario de Estado Adjunto para América Latina el tenebroso Otto Reich.

Su último gran argumento es la compra de dichos fusiles, lo que condimentan una que otra vez con los peligros de las actitudes autoritarias y dictatoriales de Chávez, y/o su alianza del mal con el Presidente de Cuba Fidel Castro, cuestión que ha sido repetida por el Ministro de Defensa colombiano poco tiempo antes de recibir a la Condolezza, diciendo que ello creaba un desequilibrio armamentista en la región y eso que hace tan solo un mes él mismo negaba tal hecho.

En el plano nacional tenemos dos caras de la misma contrarrevolución. Por un lado la burguesía sigue pegada a la teta del gobierno recibiendo créditos y beneficios impositivos y de toda índole, sin generar beneficios significativos a los trabajadores y al país, mientras traslada sus ganancias al exterior, produciéndose una fuga de divisas que en un momento de estos se hará notar. Por otro lado, la burocracia de los partidos a su servicio, en la búsqueda del oxígeno perdido, andan con una campaña política por el caso de la lista Tascón, aprovechando las palabras del presidente Chávez que mandó a guardar la misma.

La oposición quiere, para lograr sus objetivos, que olvidemos que dicha lista fue publicada en momentos que ellos habían declarado una guerra abierta contra el proceso revolucionario. Que la misma formaba parte del arsenal que estaban usando para derrocar al gobierno y destruir el proceso revolucionario. No se trataba de un simple derecho constitucional, sino de parte de una conspiración que aún no termina.

Ellos quieren hacernos creer que cuando se combate a un enemigo que impulsa la sedición, a esta se le debe tratar con guantes de seda. Ellos condenan la lista al igual que ayer lo hicieron los realistas españoles contra el Decreto a Guerra a Muerte, dictado por el Libertador Simón Bolívar dentro del proceso independentista venezolano. Lo condenan con una doble moral. No quieren que nos acordemos que hasta los gobiernos de los EEUU, a los cuales le rinden pleitesía, durante la segunda guerra mundial después del ataque a Pearl Harbor, mandaron a detener a todos los oriundos de Japón, tan solo por ser japoneses o descendientes directos y a ubicarlos en verdaderos campos de concentración dentro de los propios EEUU hasta el final de la guerra.

Pero estos ataques, no logran hacerlos superar su gran crisis. Una crisis que les mantiene todo divididos. Ni siquiera la sombra de la derrota en las próximas elecciones a concejales y Juntas parroquiales les sirve de aliento para unirse formalmente. Un problema es que siguen careciendo de un programa político y un liderazgo que les unifique. Todos quieren acabar con Chávez, pero todos a su manera. Una crisis que no la podrán resolver mientras la revolución cuente con la mayoría de las bases obreras y populares.

Y son estas mayorías lo más destacado de este período. Es la lucha de los trabajadores y el pueblo en general que sigue su curso positivo coronándose de victorias muchas de ellas, aunque otras ven empates y una minoría sufren derrotas a manos de una burguesía y una burocracia reformista que siguen ofreciendo resistencia al avance del proceso social revolucionario.

Este avance es lo que sigue preocupando al imperialismo y a la burguesía proimperialista. Allí están las transnacionales montando negocios en PDVSA, aunque no a su entera satisfacción, pues entre otras cosas el gobierno les viene aplicando una de alianzas e impuestos. Allí están los empresarios en las “mesas de negocios” donde las ganancias se las garantiza el gobierno y con todo esto, no cesan en sus planes conspirativos y desestabilizadores. Allí están encubriendo a los golpistas. Allí están aplicando una de fuga de capitales. Allí están con sus intereses especulativos haciendo caros los créditos. Allí están con su saboteo desde dentro de PDVSA. Allí están alimentando el descontento militar. Allí están enfrentando a los trabajadores de CADAFE que pelean por impulsar la Cogestión. Allí están.....

Son entonces las luchas y los avances en la conciencia de los trabajadores y el pueblo lo que no pueden tolerar. No se trata solamente de que la concepción del desarrollo económico del país por parte de Chávez no encaje en las tendencias dominantes en el capitalismo de hoy día, sino que esta concepción económica solo se puede sustentar sobre dos pilares: el primero una gran capacidad económica para impulsar reformas que satisfagan las necesidades obreras y populares y el segundo: un gran apoyo de masas que se movilicen ante cualquier eventualidad animadas por las reformas aplicadas.

Pero el imperialismo sabe que las masas, que en un principio tienden a ser parte espectadora de los procesos económicos y políticos, llegado un momento empiezan a desarrollar su propia dinámica, empiezan a exigir nuevos derechos y reivindicaciones. Empiezan a plantearse medidas que chocan con la propiedad privada de los medios de producción tanto nacional como transnacionales y de allí a la instauración de un gobierno de los trabajadores y el pueblo en vías al socialismo es un paso, que ya países como Cuba comenzaron a transitar, y esto es lo que ellos están tratando de evitar que se repita a toda costa.

Y ese es el camino que vienen tomando los trabajadores y pueblo de Venezuela. Las luchas en las empresas se incrementan. Las invasiones de tierras se multiplican sin atenerse a leyes sino a una dinámica necesidad conciencia de masas. Las denuncias contra las imposiciones a dedo se hacen cada vez más frecuentes acompañadas con movilizaciones. Es toda una ola creciente de luchas que reflejan una nueva toma de conciencia.

En este 1º de mayo de 2005, la clase obrera empieza a mostrar los primeros signos de gran fortaleza. Ya empiezan a aparecer las primeras respuestas ante la crisis capitalistas que trascienden la respuesta normal de “págame mis prestaciones que yo me voy”, por la de vamos a luchar por el reenganche de mis compañeros (Arichuna, CADAFE), por la de no queremos prestaciones, queremos que se nos preserve el puesto de trabajo con la reapertura de la empresa bajo control obrero (VENEPAL, hoy INVEPAL y Constructora Nacional de Válvulas, hoy INVEVAL) y hasta luchan por adelantado para lograr la imposición de la Cogestión Obrera en una empresa nacional como CADAFE; sin dejar de mencionar la experiencia impulsada por el propio gobierno de cogestión en la empresa ALCASA, donde los trabajadores han elegido gerentes a nivel medio y de acuerdo a informaciones en escasas semanas han elevado la producción en un 11%).

Todas estas experiencias que alumbran el camino de una nueva etapa en la lucha social, va a ser seguida por otras que se darán más temprano que tarde en la industria petrolera, donde ya se desarrollan nuevas luchas sindicales y discusiones políticas para rescatar el poder desarrollado durante la batalla del 2D y en muchas otras.

Todas estas luchas tienen un ingrediente muy especial y viene dado por el impulso que le dio el presidente Chávez a la discusión política nacional al pasar de denunciar al imperialismo como el causante de nuestros males, a señalar al propio capitalismo y decir con toda claridad que es el socialismo la única solución, recomendando al pueblo a leer a los teóricos del marxismo, incluyendo al gran revolucionario León Trotsky.

Este 1º de mayo sí que es especial. Una revolución se desarrolla a nivel nacional y empieza a ser rodeada no de enemigos sino de pueblos, que respondiendo a la crisis del capitalismo, se lanzan contra sus propios gobiernos y le arrancan nuevos espacios de actuación, con lo que fortalecen sus propias dinámicas y la dinámica internacional de la revolución latinoamericana. Este hecho a su vez fortalece el proceso revolucionario venezolano pues debilita las posibilidades del imperialismo de intervenir militarmente en estos momentos y hasta indirectamente, lo que a nuestro modo de ver tiene que ser aprovechado por los trabajadores manuales e intelectuales de la ciudad y el campo, para impulsar la discusión de cómo concretizar las medidas que conduzcan nuestra revolución por los caminos del socialismo. No hay otro camino.

Desde la Corriente Marxista Revolucionaria te invitamos a unirte a nuestras filas para fortalecer esta discusión y la construcción de la herramienta organizativa que ha de agrupar a los mejores compañer@s, compatriotas y camaradas, para que breguen a brazo partido para garantizar que el rumbo de la lucha revolucionaria no se tuerza, que no sea otro que el del socialismo.
 
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