| Elecciones en la UCV |
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| miércoles, 08 de diciembre de 2004 | |
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Este viernes 10 de diciembre se celebran las elecciones a centros de estudiantes y a la FCU en la UCV. Publicamos un análisis de la CMR acerca de la revolución y la universidad junto a un aporte de la camarada María Emilia Durán, estudiante de Sociol
Este 10 de diciembre se celebran las elecciones para centros de estudiantes y para la Federación de Centros Universitarios (FCU) en la UCV. Los marxistas de la CMR por supuesto llamamos a votar y a hacerlo por las candidaturas que apoyan el proceso revolucionario. Al mismo tiempo creemos que es necesario abrir un debate entre los revolucionarios de la universidad sobre qué programa y métodos defender para lograr articular un frente unitario que luche por la transformación revolucionaria de la universidad, como parte inseparable de la transformación revolucionaria de la sociedad.
A continuación publicamos un artículo con la posición de la CMR sobre la situación de la universidad y las tareas de los revolucionarios. Junto a ello publicamos un aporte de la camarada María Emilia Durán, estudiante de Sociología de la UCV, acerca de las elecciones del 10 de diciembre. La revolución y el sistema universitario La revolución no ha llegado a la universidad. Las mismas estructuras burguesas profundamente antidemocráticas de la IV República permanecen intactas. Esta es la primera razón por la que la universidad sigue siendo un coto vedado a los sectores populares donde la derecha contrarrevolucionaria–que en la sociedad es minoría y está enormemente debilitada- puede seguir dominando los órganos de dirección y utilizarlos para sus objetivos golpistas. Una de las más brutales expresiones de esa estructura reaccionaria es que el voto de 1 profesor equivale al de 40 estudiantes y tanto los empleados como los profesores contratados no tienen derecho a voto. Y si ni siquiera la democracia representativa ha entrado en la universidad no hablemos ya de la democracia participativa y protagónica. Ni rectores, ni representantes estudiantiles, profesorales , etc pueden ser revocados. No existe ningún cauce realmente democrático que permita la participación en pie de igualdad de los estudiantes, empleados y profesores en la gestión de todos los aspectos de la vida universitaria: desde los presupuestos, hasta los pensum, la investigación, etc. A ello se une el sinfín de trabas (cupos y pruebas de acceso, corruptelas y favoritismos en la adjudicación de los cupos, problemas económicos y sociales) que obstaculizan el acceso de los sectores populares a la universidad. Según diferentes estudios menos de un 10% de la población universitaria de la UCV, 60.000 estudiantes, procede de los sectores populares perteneciendo la gran mayoría a la clase media o incluso alta. Este carácter reaccionario y elitesco de las estructuras universitarias no es accidental. La universidad forma parte de la sociedad capitalista y su estructura ha sido construida por los capitalistas con objetivos muy precisos. Bajo este sistema la universidad cumple la función de formar a los cuadros que la burguesía necesita para seguir manteniendo su explotación. Las estructuras, los pensum, las ideas que se “enseñan” -y cómo se enseñan- buscan adoctrinar en las ideas de la clase dominante, disciplinar a sus futuros servidores y reprimir y aislar las ideas revolucionarias procedentes de la clase obrera y los sectores populares. Mientras no se democratice realmente la universidad cualquier elección estará manipulada a favor de los sectores más privilegiados y la gestión universitaria seguirá teniendo las mismas características reaccionarias y clasistas. Por la transformación revolucionaria de la universidad Los marxistas de la CMR creemos que la transformación de la universidad en un sentido progresista y revolucionario pasa en primer lugar por una democratización real que permita votar a todos los sectores que hacen vida en ella (profesores –sea cual sea su situación laboral- , empleados y estudiantes) y que el voto de todos valga lo mismo. Pero esto es sólo el principio: es imprescindible que todos los representantes y órganos de dirección respondan periódicamente ante asambleas de trabajadores, profesores y estudiantes; que los tres sectores estén representados de forma paritaria en los órganos de gestión y que todos los aspectos de la vida universitaria (presupuestos, pensum, investigación, normas, etc) sean elaborados con la participación y el control de los tres gremios. También es fundamental que cada cargo electo sea elegible y revocable en todo momento, así como que se abra la universidad a los sectores populares garantizando el derecho de todos los ciudadanos a acceder a la enseñanza superior. Pero debemos tener claro que, en última instancia, la lucha por este modelo de universidad sólo puede triunfar definitivamente si va vinculada a la lucha por la transformación revolucionaria de la sociedad. Esta es una tarea más que la revolución debe acometer. El problema es que también en el terreno educativo –como en otros aspectos- dentro del movimiento bolivariano hay puntos de vista contrapuestos que expresan intereses de clase diferentes. Mientras un sector de dirigentes –que en muchos casos ocupan importantes posiciones- cree que hay que frenar la revolución, limitar esta al marco del capitalismo y dejar intactas la mayoría de las estructuras burguesas y no ir más allá de algunas pequeñas reformas (en el caso de la universidad ni eso), la gran mayoría de los que apoyamos este proceso pensamos que la revolución debe completarse hasta sustituir el actual estado por un poder de los trabajadores y el pueblo y solucionar los problemas económicos y sociales (desempleo, pobreza, falta de vivienda, dificultades para el acceso a una educación y salud de calidad, etc) yendo hacia un sistema económico que no esté basado en la explotación y la búsqueda del máximo beneficio sino en el control de la economía por parte de la sociedad y la planificación de los recursos en función de las necesidades sociales. En la educación superior ese sector más a la derecha tiene un fiel reflejo en la OPSU, la oficina encargada de la planificación universitaria, dirigida por Luis Fuenmayor, ex rector de la UCV y defensor de mantener esas estructuras educativas burguesas y eleitescas que hemos denunciado. La OPSU no ha abordado ninguna refundación de la universidad en un sentido progresista y Fuenmayor incluso ha atacado y criticado en varias ocasiones a los sectores que luchan por transformar la universidad (estudiantes que participaron en la toma del Consejo Universitario, declaraciones en contra de que el voto de los estudiantes y los profesores valga lo mismo, rechazo de que los empleados tengan derecho a voto, etc). Esta política consagra un modelo educativo contrario a los intereses de los sectores populares, debilita el proceso revolucionario en la universidad y permite que la reacción pueda seguir dominando los órganos de dirección y utilizándolos para sus fines golpistas. Las elecciones a centros de estudiantes y a la FCU Los marxistas de la CMR llamamos a los estudiantes de la UCV a votar por las candidaturas que apoyan el proceso revolucionario. Desgraciadamente, a unos días de las elecciones todo indica que en muchas escuelas va a haber división entre las candidaturas de izquierda,al igual que la ha habido durante estos meses de gestión de la FCU por parte de izquierda (algo que ha debilitado el trabajo revolucionario en la universidad) La victoria de los partidarios del proceso revolucionario en las elecciones a la FCU celebradas el año pasado llenó de satisfacción no sólo a los estudiantes revolucionarios sino a miles de partidarios del proceso. A pesar de que un elemento importante en esa victoria fue la división de la oposición y que las principales organizaciones y colectivos estudiantiles revolucionarios se presentaban unidos, representaba para muchos una esperanza de que los revolucionarios de la UCV pudiesen aprovechar esta oportunidad para desarrollar un movimiento estudiantil fuerte y unificado no mediante imposiciones de nadie sino desde la base, mediante el debate y la particpación democràtica d elos propios estudiantes. Lamentablemente hoy tenemos que decir que esta oportunidad no se ha aprovechado. La gestión de la izquierda en la FCU se ha encontrado con todo tipo de divisiones y enfrentamientos entre las organizaciones estudiantiles. Desgraciadamente, estas divisiones continúan hoy a la hora de presentar candidaturas de izquierdas que enfrenten a la contrarrevolución, representada por las planchas de Bandera Roja y otros grupos como Justicia Universitaria (Primero Justicia), los adecos, etc. Por supuesto entre los revolucionarios puede haber diferenciaspolìticas pero eso nos obliga a dotarnos d eun método que nos permita conseguir una unidad real entre los revolucionarios basada en el debate de ideas y la toma de una decisión democràtica por mayoría tras este debate. Algunos camaradas han propuesto métodos como realizar elecciones primarias en cada escuela y entre todos los estudiantes revolucionarios para elegir una candidatura revolucionaria unificada. Este nos parece un buen método. Además esta propuesta debería ir acompañada por la celebración de asambleas en cada escuela en la que cada grupo e individuo pueda presentar sus propuestas y sea la mayoría la que decida. Esto permitiría elaborar un programa recogiendo las propuestas de los estudiantes que apoyamos una revolución en la universidad que cambie definitivamente las estructuras burguesas existentes. La victoria en las elecciones del 10 de diciembre es importante. Tras las victorias revolucionarias del 15-A y el 31-O la contrarrevolución, derrotada, intenta atrincherarse donde pueda para sabotear el proceso revolucionario y volver a la ofensiva en cuanto pueda. Derrotarlos en lo que consideran un feudo suyo como la UCV sería muy importante, por eso llamamos a todos los estudiantes universitarios a particpar en las elecciones apoyando a los candidatos revolucionarios que en cada escuela y para la FCU lñes ofrezcan más confianza para poder lograr este objetivo. Pero las elecciones son sólo un episodio de la lucha, más importante es sacar las conclusiones necesarias de la experiencia de los últimos años y ponerse manos a la obra en la tarea de construir un movimiento estudiantil revolucionario unificado. Eso en nuestra opinión pasa por basarse en las asambleas de estudiantes como instrumento fundamental, con cada grupo revolucionario con derecho a hacer las propuestas que considere, debatiendo estas y decidiendo por mayoría cuáles se aplican y en plantear un programa inequívocamente revolucionario: el objetivo no debe ser gestionar una estructura elitesca y burocràtica sino defender -y allí donde se gane aplicar- un prgrama genuinamente revolucionario: elegibilidad y revocabilidad de los dirigentes, toma de decisiones en asamblea y rendición de cuentas ante estas, vinculación d elas luchas d elos estudiantes y los problemas de la universidad con todas las luchas obreras y sociales...Sólo d eese modo podremos empezar a hacer llegar el aire fresco de la revolución a la universidad. Comienza la cuenta regresiva en la UCV El próximo viernes serán las elecciones estudiantiles Por: María Emilia Durán G. (CMR Los Teques) Como es tradición, en esta magna casa de estudio, durante el próximo viernes 10 de diciembre se escogerán los representantes estudiantiles ante los centros de estudiantes, Federación de Centros de Estudiantes (FCU) y otras instancias académicas. En esta oportunidad, todo parece favorecer a los grupos de izquierda, después de las rotundas victorias obtenidas por el pueblo revolucionario durante el 15 de agosto y el 31 de octubre respectivamente. Sin embargo, no escapa a este hecho una situación particular latente en la UCV, completamente ligada al privilegio de intereses particulares de uno u otro bando, abandonando posibilidades de transformación en la estructura universitaria. Uno de los mayores problemas que enfrenta el desarrollo de una política estudiantil coherente con el proceso histórico actual que vive el país tiene que ver con la capacidad de los representantes estudiantiles de realizar cambios dentro de la UCV, mientras permanece intacta una estructura de poder que condena a los estudiantes a vivir eternamente subordinados a los mandatos profesorales. Por otro lado, el hecho que mucho de estos grupos electorales establecen lazos “fraternales” con intereses externos al mundo universitario, priorizando estos y olvidando el verdadero rol de los representantes estudiantiles. La intención del voto no puede seguir favoreciendo candidaturas individuales que no representen a la mayoría del estudiantado ucevista, mas aun, se debe ejercer de manera frontal la discusión sobre los modos de participación estudiantil fuera de estas instancias. En búsqueda por democratizar y ampliar las acciones de colectivos, grupos, individualidades, etc, es imprescindible romper con el viejo esquema de representación que en la mayoría de los casos ha terminado por no representar a nadie. En este sentido una propuesta alternativa a la actual forma de ejercer la política estudiantil en la UCV, sería creando formas de control estudiantil sobre quienes ejerzan la representación, partiendo del hecho que cada persona que cumpla un cargo de este tipo puede ser revocado en un determinado momento, de esto modo sería importante que los estudiantes ejerzan este derecho ante aquellos representantes que no cumplan debidamente sus funciones. Por otro lado, promover una reestructuración de la organización interna de cada instancia del gobierno estudiantil, pasar de un modelo vertical y jerárquico a un modelo horizontal, donde la carga de responsabilidades sea justamente administrada y permita un mejor desarrollo de dicho gobierno. De esta manera, la mejor forma de demostrar interés en trasformar el estado actual de la UCV es participando, ejerciendo nuestros derechos, sólo que esta vez, debe prevalecer una conducta crítica y consciente ante las diferentes propuestas electorales que se presentarán el próximo viernes. Un cambio profundo y revolucionario en la UCV es posible y, hoy más que nunca existe la posibilidad de demostrarlo, no le otorguemos más espacios a quienes no lo merecen, luchemos por una UCV por y para el pueblo. |