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Iraq: ¿Un nuevo Vietnam? PDF Imprimir E-Mail
martes, 07 de octubre de 2003
La clase obrera estadounidense, al igual que la clase media, endrán que pagar también por esta nueva guerra. Las condiciones de vida bajo la administración de G. W. Bush han empeorado y continuarán empeorando, pues sólo es posible financiar esta guer Una de las razones que condujo a imperialistas de los EEUU a perder la guerra en Vietnam fue el conflicto interno dentro del ejército norteamericano. Una gran cantidad de soldados rechazaron ejecutar órdenes, mataron a los intransigentes entre los oficiales de alto rango y convinieron moratorias con el Vietcong. “Entre 1969 y 1973 hubo una incidencia creciente de muertes por granadas”, dice el historiador Terry Anderson de la Universidad de Tejas A&M. El ejército estadounidense no tiene ninguna estadística exacta sobre cuántos oficiales fueron muertos de este modo. Pero saben de por lo menos 600 casos confirmados de este tipo de muertes y de otros 1400 oficiales que murieron bajo circunstancias sospechosas. Como resultado de esto, el ejército de los EEUU no estaba en guerra con el enemigo a comienzos de 1970. Estaban en guerra consigo mismo.” (Jonatán Clyne: How US imperialism was defeated in Vietnam - http://www.marxist.com/usa/defeat_US_in_vietnam1102.html).

¿Habrá un segundo Vietnam en Iraq? Esta pregunta fue hecha antes que se iniciara la agresión estadounidense en marzo de 2003, cuando el movimiento pacifista se movilizó masivamente. Evocaba la de los años 60 y 70. Luego que la invasión se llevó a cabo de acuerdo a los planes y sin encontrar ninguna resistencia de importancia, sólo los más activos pacifistas continuaron protestando activamente. Entre éstos estaban organizaciones tales como “Military Families Speak Out” (“Familiares de Militares se Pronuncian”, en la en que se organiza gente que tienen parientes en el ejército), y “Veterans For Peace” (“Veteranos Por La Paz”). A mediados de agosto comenzaron su campaña “¡Tráiganlos a casa ahora!”. Este eslogan es una alusión a la frase arrogante, “¡Tráiganlos para que vean!”, que George Bush que hizo en referencia a la resistencia armada iraquí el pasado 2 de julio.

Cuando enviaron a los soldados estadounidenses al Oriente Medio, los políticos norteamericanos, oficiales y medios corporativos les explicaron a ellos que estarían luchando para una causa justa, defendiendo a su propio país, liberando a Iraq y, por supuesto, para encontrar armas de la destrucción masiva. Hasta ahora no han encontrado ningún armamento prohibido y la mayoría del pueblo iraquí no los recibió como libertadores, sino que están dando feroz una resistencia a la ocupación.

Las mentiras propagandísticas se están derrumbando como una casa de naipes y los soldados comunes están reconociendo cada vez más cómo les mintieron y cómo aún lo hacen. Les prometieron los devolverían tan pronto como fuese posible al lado de sus familias pero ahora se ven estancados en Iraq y nadie sabe cuándo volverán a casa. También está el hecho de que las condiciones de vida son a menudo muy pobres, por no mencionar los ataques diarios que les realiza el movimiento guerrillero iraquí.

Lou Plummer, un miembro de la campaña, describe las condiciones así: “Hay quienes han pasado 140-150 días sin comida caliente, la temperatura allí es de 120 ºF (49 ºC), y estan recibiendo tres litros al día de agua racionada. Las herramientas para hacer la guerra están llegando, pero en cambio lo necesario para satisfacer las necesidades básicas de los soldados no. Los muchachos estan escribiendo a sus hogares ‘Por favor, envíenme pasta dental’, ‘Por favor, envíenme papel higiénico’. Y sin embargo, cuando se les pide a los militares que comenten respecto a esto, se está hablando con soldados de carrera que dicen todo muy bien, que vamos a darle duro a los iraquíes. Y eso es pura patraña.” Las condiciones no son sólo miserables debido al clima y el suministro de alimentos, son incluso mortales. Los “campos de batalla modernos están llenos de desechos tóxicas mortales, incluyendo uranio radiactivo empobrecido. Más del 30% de las tropas desplegadas en la Guerra del Golfo de 1991 tienen algún tipo de discapacidad, principalmente el aún poco comprendido Síndrome de la Guerra del Golfo, y sólo estuvieron en la región por poco tiempo. La nueva “Neumonía misteriosa” que ya ha matado a varios soldados de tropa en Iraq es solamente la punta del iceberg.” (www.bringthemhomenow.org/what/faq.html)

La tropa se está desilusionando y el ánimo está empeorando a diario. Sólo unos pocos de ellos se unieron al ejército por razones patrióticas (defender su país o de tomar venganza por el 11/9). La mayoría proviene del entorno de la clase obrera y se alistaron por razones sociales y financieras, “conscripción de la pobreza” como lo llaman los estadounidenses. Los jóvenes esperan poder mejorar su posición social, entrar en un programa universitario, pues hay si acaso programas de trabajo para civiles en el “país más rico del mundo”.

“Si usted vive en Harlem y desea conseguir un trabajo donde pueda ganar $20.000 al año y tener seguro médico y beneficios educativos e irse de una buena vez por todas de Harlem, prácticamente su única opción es alistarse con los militares y más nada. Eso es lo que hay para usted. Así pues, tenían la opción decidir. Podían decidir entre quedarse en casa en una zona donde la expectativa de vida promedio para un hombre de color está cerca de 35, donde la mitad de la gente de color que se queda en ese ambiente termina siendo condenada por algún crimen -- o alistarse a los militares “, dice Lou Plummer.

El luchar en una guerra implica para un soldado tener que matar o ver cómo matan a sus enemigos o a amigos y esto cambia por completo la personalidad de un joven tanto emocional, mental, espiritual como físicamente. Vinieron a Iraq pensando que estaban allí para ayudar a otros pero pronto aprendieron que no los querían. Muchos de ellos han comenzado a cuestionar por qué están aquí y a desear volver a casa cuanto antes. Otros pueden comenzar a odiar a los iraquíes y empezar a cometer atrocidades, como sucedió en Vietnam.

Muchos soldados de la tropa desplegada en Iraq son reservistas. Usualmente están fuera de casa un fin de semana al mes a ser soldados o traídos a acción cuando hay desastres naturales. Ahora han estado en Iraq por varios meses y los han dejado en la oscuridad sobre su regreso. Y cuando consigan regresar a sus casas en los EEUU muchos se pensarán dos veces su compromiso como reservistas y muchos de ellos seguramente renunciarán. Dan Kline, presidente de “Veteranos Por La Paz”, piensa que “la situación está sacudiendo a los militares en sus cimientos (...) Después de esto, el reclutamiento de reservistas va a colapsar.”

La campaña “¡Tráiganlos a casa ahora!” desea movilizar a familiares de militares, veteranos, personal de servicio activo, reservistas y a otros opuestos a la actual guerra y así poner fin a la ocupación de Iraq y otras aventuras militares y que retorne de inmediato a sus cuarteles en casa toda la tropa estadounidense.

En un país en donde los medios corporativos están movilizados al unísono a favor de esta guerra y donde hasta ahora - como ha llegado a estar claro que la administración de Bush dijo mentiras y todavía está diciendo mentiras a los EEUU y al público del mundo - no han criticado fundamentalmente la agresión, es necesario hacer públicos los hechos reales. Las familias de militares les han estado escribiendo a sus congresistas, escribiendo cartas a los periódicos, que se publican a menudo en la prensa local, o animando a los soldados que divulguen reportes sobre su situación en Iraq.
La campaña presenta sus ideas sobre el Iraq de la posguerra en su sitio web como sigue, “Nosotros tenemos la total responsabilidad de ayudar a limpiar el desastre que hemos ayudado a crear. Tenemos la responsabilidad de ayudar a reconstruir el país que hemos ayudado a destruir. Pero la reconstrucción de Iraq no puede llevarse a cabo bajo una ocupación militar de los EEUU, no puede hacerse a punta de pistola. No puede comenzar verdaderamente hasta que los EEUU no hayan cedido el control militar. Ésta es otra razón por la que decimos: ¡Tráiganlos a casa ahora! Gran parte del actual caos y violencia en Iraq es una respuesta directa a la ocupación de los militares estadounidenses. El primer paso crítico para crear orden y una sociedad civilizada en Iraq es un compromiso de parte de EEUU para terminar la ocupación militar y quitar la presencia militar estadounidense del país.” (“Bring them home”, www.bringthemhomenow.org/what/faq.html)

Las campañas “¡Tráiganlos a casa ahora!” pueden parecer -por ahora- como meros pinchazos contra la maquinaria militar en Iraq y los EEUU. Recuerden sin embargo cómo fue que se acabó la guerra en Vietnam. Como se mencionó antes, los EEUU estaban en una guerra interna en la década de 1970 cuando muchos soldados estaban hartos y querían regresar a casa. Sin embargo, lo más importantefue el movimiento pacifista en los EEUU. En un principio la protesta contra la guerra fue organizada por jóvenes, estudiantes, artistas e intelectuales, pero más adelante alcanzó su clímax, cuando una parte grande de la clase obrera americana se unió a la exigencia de que la guerra terminara de inmediato. Esto fue un proceso largo, dado que los líderes de la “American Federation of Labor and Congress of Industrial Organizations” (Federación Americana del trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales, AFL-CIO), bajo George Meaney, apoyaron sin reservas la agresión estadounidense. Sin embargo, desde 1965 las secciones sindicales locales asumieron el punto de vista que los EEUU debía terminar la guerra. En 1969 el sindicato de trabajadores automotrices y el de trabajadores del transporte se separaron de la AFL-CIO y fundaron la “Alianza para la Acción Laboral”, la cual exigió una terminación inmediata de la guerra. La mayoría de los miembros del sindicato apoyó al candidato demócrata McGovern en las elecciones de 1972 quien también se oponía a la guerra y deseaba traer de regreso a las tropas. La lucha contra la guerra en Vietnam radicalizó a los trabajadores norteamericanos; hubo un creciente número de huelgas, incluso algunas salvajes.

Jonathan Clyne escribió sobre esto en su artículo “How US imperialism was defeated in Vietnam” de www.marxist.com. “Ningún parlamento fue tomado por asalto, no se construyeron ningunas barricadas y no se derrocó a ningún presidente en los EEUU (por lo menos no hasta dos años después de que las tropas norteamericanas habían sido retiradas). Y sin embargo la clase obrera americana tuvo la suficiente fuerza para traer las tropas a casa, al menos una vez que decidieron que no deseaban ver a sus hijos morir para una causa en la que no creían, una causa la cual tenían que pagar y que sólo favorecía a la clase dominante.” (Jonatán Clyne: How US imperialism was defeated in Vietnam - http://www.marxist.com/usa/defeat_US_in_vietnam1102.html).

La clase obrera estadounidense, al igual que la clase media, endrán que pagar también por esta nueva guerra. Las condiciones de vida bajo la administración de G. W. Bush han empeorado y continuarán empeorando, pues sólo es posible financiar esta guerra con una redistribución del presupuesto público. Los gastos para el sistema social, educación, salud y vivienda serán estrictamente recortados y los beneficios de los monopolios de la industria armamentista subirán enormemente. Los sindicatos estadounidenses, más pronto que tarde, tendrán que cristalizar el sentimiento que se está desarrollando entre los norteamericanos comunes de la clase obrera y serán forzados a considerar su poder y utilizarlo para movilizarse contra Bush y su cuadrilla neo-conservadora de perros de la guerra.
 
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